Esta página trata el termo eléctrico acumulador: el depósito que calienta agua con una resistencia y la mantiene almacenada hasta el consumo. Los calentadores y calderas de gas son un trabajo regulado distinto, con su propia normativa de combustión y evacuación de humos, y se explican en la página de calderas, no aquí.
Termo eléctrico y calentador de gas no son lo mismo
Un termo eléctrico acumulador calienta agua con una resistencia sumergida y la almacena en un depósito aislado hasta que se necesita. Un calentador o caldera de gas quema combustible para calentar el agua, con salida de humos y conexión a la red de gas. Esta página cubre solo el termo eléctrico: instalación, sustitución, dimensionado y mantenimiento. El trabajo con aparatos de gas es una instalación regulada por el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y requiere instalador habilitado; no es un trabajo que se resuelva desde esta página. Si tu necesidad es una caldera o calentador de gas, la información correspondiente está en calefacción → calderas.
Dimensionar por litros y personas, no por metros de vivienda
La capacidad del termo se elige por el consumo simultáneo previsible, no por el tamaño del piso:
- 50-80 litros: adecuado para una o dos personas con uso escalonado del agua caliente.
- 80-120 litros: habitual para tres o cuatro personas, especialmente si hay bañera.
- más de 120 litros: cuando conviven varias personas con horarios de ducha similares o hay bañera de gran capacidad.
Un termo pequeño para el consumo real obliga a esperar entre usos porque el depósito no se recupera a tiempo; uno sobredimensionado consume más en mantener caliente un volumen que no se usa. El tiempo de recuperación (cuánto tarda en volver a calentar tras vaciarse parcialmente) depende de la potencia de la resistencia, no solo del volumen del depósito.
Ánodo de sacrificio y cal: qué hay que revisar
El interior del depósito lleva un ánodo de magnesio (ánodo de sacrificio) que se corroe preferentemente para proteger el metal del calderín frente a la oxidación. Con el tiempo se consume y debe revisarse; si desaparece del todo, el depósito queda expuesto a corrosión directa. La acumulación de cal en la resistencia y en el fondo del depósito depende de la dureza del agua de la zona, algo que conviene comprobar antes de decidir la frecuencia de mantenimiento, en lugar de asumir un nivel de dureza fijo. La cal reduce el contacto eficaz de la resistencia con el agua, alarga el tiempo de calentamiento y puede provocar sobrecalentamientos localizados que acortan su vida útil.
Averías más comunes: resistencia y termostato
- No calienta nada: suele ser la resistencia quemada, a menudo por acumulación de cal que impide una disipación correcta del calor.
- Calienta poco o de forma irregular: el termostato puede estar descalibrado o el depósito tener cal suficiente para aislar parcialmente la resistencia del agua.
- Salta el diferencial al conectarlo: indica una posible fuga de corriente en la resistencia hacia el agua o la carcasa, y debe revisarse antes de volver a usarlo.
- Fugas de agua por la válvula: si gotea de forma constante y no solo durante el calentamiento, puede indicar una válvula de seguridad defectuosa, no solo la dilatación normal del agua.
Instalación eléctrica, fijación y grupo de seguridad
El termo debe alimentarse de un circuito dedicado con toma de tierra y protección diferencial, conforme a las prescripciones del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, dado que combina agua y electricidad en el mismo punto. La fijación a la pared debe soportar el peso del depósito lleno (no solo el peso en vacío), especialmente en tabiques ligeros, donde puede requerir taco químico o refuerzo. El grupo de seguridad (válvula de seguridad y a veces antirretorno) limita la presión interna y permite el goteo de dilatación del agua al calentarse; un termo sin este grupo, o con él obstruido, puede acumular presión de forma peligrosa.
Aislamiento y consumo en espera
El termo mantiene el agua caliente incluso sin uso, y esa energía de mantenimiento (pérdida por las paredes del depósito) depende del grosor y calidad del aislamiento. Un depósito con aislamiento deteriorado por los años pierde temperatura más rápido y hace trabajar más a la resistencia. Programar el horario de calentamiento para que coincida con los tramos de menor coste de la tarifa eléctrica contratada reduce el gasto sin cambiar el equipo, siempre que el termostato o un temporizador externo lo permita.
Temperatura y prevención de legionela
Los criterios higiénico-sanitarios estatales para la prevención de la legionela fijan referencias de temperatura para instalaciones de agua caliente sanitaria, orientadas a evitar el rango donde la bacteria prolifera con mayor facilidad [2](https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-14408). En un termo doméstico esto se traduce en no mantener el agua acumulada de forma prolongada a temperaturas tibias durante días, sino a una temperatura de acumulación suficientemente alta y una purga periódica si el termo ha estado parado varias semanas, como puede ocurrir en una segunda vivienda.
Preguntas frecuentes
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Fuentes consultadas
- Real Decreto 842/2002, Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) — Boletín Oficial del Estado (2026-09-09)
- Real Decreto 865/2003, criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis — Boletín Oficial del Estado (2026-09-09)



