Una impermeabilización eficaz es la primera defensa de un edificio contra la degradación. La entrada de agua no solo genera humedades estéticas, sino que oxida las armaduras del hormigón y favorece la aparición de microorganismos. Este servicio aplica las soluciones técnicas del CTE para garantizar recintos secos y duraderos.
Normativa CTE DB-HS 1: Protección frente a la humedad
El Documento Básico de Salubridad (HS 1) establece las condiciones que deben cumplir los muros y suelos para impedir la penetración de agua. La normativa clasifica el grado de impermeabilidad necesario en función de la zona climática y la exposición al terreno o la intemperie.
Para muros enterrados, se exige una barrera exterior que drene el agua hacia una red perimetral. En fachadas, el diseño debe garantizar que el agua de lluvia no alcance la hoja interior. La elección del sistema no es arbitraria; debe responder al cálculo de presión hidrostática y a la porosidad del material base.
Sistemas de membranas bituminosas
La 'tela asfáltica' sigue siendo una de las soluciones más fiables para grandes superficies como cubiertas planas y terrazas. Consiste en láminas de betún modificado (con elastómeros LBM o plastómeros APP) reforzadas con fibra de vidrio o poliéster.
- Colocación por calor: Las láminas se sueldan con soplete sobre una imprimación asfáltica previa.
- Sistemas monocapa o bicapa: Dependiendo del uso de la cubierta (transitable o no), se instalan una o dos capas cruzadas.
- Protección: Las láminas deben protegerse del sol mediante grava, pavimento sobre plots o autoprotección mineral (pizarra) para evitar la degradación por rayos UV.
Impermeabilización líquida y membranas de poliuretano
En rehabilitaciones o zonas con geometrías complejas, las membranas líquidas ofrecen la ventaja de no tener juntas. Se aplican en frío y polimerizan formando una capa elástica continua y adherida al soporte.
El poliuretano de aplicación líquida es especialmente útil en terrazas con muchos encuentros de tuberías o rincones difíciles. Requiere un soporte limpio, seco y con una pendiente mínima del 1% para evitar encharcamientos prolongados que puedan ablandar la membrana. Su capacidad de puenteo de fisuras es superior a los sistemas rígidos, absorbiendo los movimientos estructurales del edificio.
Tratamiento de zonas húmedas interiores
En baños y cocinas, la impermeabilización es vital antes del alicatado, especialmente en duchas de obra a ras de suelo. Se utilizan morteros cementosos elásticos o láminas delgadas de polietileno con tejido no tejido.
Es crítico prestar atención a los 'puntos singulares':
- Desagües y sumideros: Deben integrarse perfectamente con la lámina mediante bridas de apriete o bandas de refuerzo.
- Encuentros pared-suelo: Se instalan bandas elásticas para absorber las dilataciones diferenciales.
- Pasos de tubería: Se sellan con masillas elásticas hidrófilas o manguitos específicos.
Impermeabilización de sótanos y fosos de ascensor
En estos casos, el agua suele provenir del terreno por presión hidrostática. Se distinguen dos enfoques: impermeabilización por la cara positiva (exterior, la ideal) o por la cara negativa (interior, cuando no hay acceso al exterior).
Para la cara negativa se emplean morteros de obturación rápida y recubrimientos cementosos que cristalizan en el interior del poro del hormigón. Estos sistemas detienen las vías de agua incluso bajo presión, pero requieren una base estructural sana y sin movimientos activos.
Preguntas frecuentes
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Fuentes consultadas
- Documento Básico HS 1 - Protección frente a la humedad — Código Técnico de la Edificación (2026-09-06)
- Soluciones de Impermeabilización — Danosa (2026-09-06)



