Una terraza mal impermeabilizada no solo gotea hacia el piso de abajo: con el tiempo compromete el forjado y las armaduras de hormigón. El Código Técnico exige un nivel de estanqueidad concreto para cubiertas y terrazas, y la solución correcta depende de si se pisa a diario, de su pendiente real y de cómo evacúa el agua.
Qué exige la normativa en cubiertas y terrazas
El Documento Básico HS 1 del Código Técnico regula la protección frente a la humedad en cubiertas, incluidas las terrazas de vivienda [1](https://www.codigotecnico.org/pdf/Documentos/HS/DBHS.pdf). Fija condiciones sobre la pendiente mínima necesaria para evacuar el agua sin encharcamientos prolongados, el número y tamaño de los sumideros según la superficie a evacuar, y el tratamiento de los puntos donde la cubierta se encuentra con paramentos verticales, petos o instalaciones.
Antes de elegir un sistema de impermeabilización hay que comprobar estos tres puntos sobre el terreno: si la pendiente actual es suficiente, si el desagüe tiene capacidad para la superficie de la terraza, y si hay zonas bajas donde el agua se acumula en vez de escurrir.
Membrana asfáltica, poliurea/poliuretano líquido o láminas EPDM
No hay un sistema único válido para todas las terrazas; la elección depende del uso y de la geometría:
- Membrana asfáltica: láminas de betún modificado soldadas con soplete. Es la solución más asentada para grandes superficies planas con pocos encuentros, pero exige un soporte firme y protección posterior frente a los rayos UV si queda vista.
- Poliurea o poliuretano líquido: se aplica en frío formando una capa continua sin juntas, ideal cuando hay muchos rincones, bajantes o mobiliario fijo. Se adapta mejor a geometrías complejas, pero requiere un soporte limpio y seco en el momento de la aplicación.
- Láminas EPDM: caucho sintético de gran elasticidad y vida útil larga, habitual en cubiertas con lastre de grava o zonas ajardinadas; se prestan menos a terrazas muy transitadas con mobiliario que las raye.
La decisión entre estos tres sistemas también depende de si la terraza es transitable (con pavimento encima, pisada a diario) o no transitable (una cubierta de acceso solo para mantenimiento), porque el sistema debe soportar el uso real que va a recibir.
¿Hay que quitar el pavimento existente?
Depende del estado de la impermeabilización actual. Si el pavimento está sobre plots o rastreles y se puede levantar sin romperlo, a menudo se retira, se revisa la membrana antigua y se repara o sustituye antes de volver a colocarlo. Si el pavimento está pegado directamente y no hay indicios de filtración activa, algunos sistemas líquidos permiten aplicarse sobre el gres existente, siempre que esté bien adherido y limpio.
Levantar el pavimento es más caro pero permite comprobar el estado real de la pendiente y del forjado; aplicar sobre el pavimento existente resuelve filtraciones puntuales pero no corrige una pendiente insuficiente.
El detalle que decide si la reparación dura: los remates
La mayoría de las filtraciones en terrazas no se originan en la superficie plana, sino en los encuentros:
- Remates con petos y muretes: la lámina o membrana debe subir por el peto una altura mínima para evitar que la lluvia con viento la desborde; un remate corto es la causa más habitual de filtraciones tras años sin problemas.
- Babero en el remate superior: protege el borde superior de la lámina para que el agua no se cuele por detrás.
- Encuentros con bajantes y sumideros: necesitan piezas específicas de refuerzo, nunca solo silicona superficial.
- Encuentros con carpinterías o puertas de acceso: el umbral debe quedar por encima del nivel de la impermeabilización para que el agua no entre hacia el interior de la vivienda.
Un presupuesto de impermeabilización de terraza debe detallar cómo se resuelven estos puntos singulares, no solo la superficie plana.
Aislamiento y terrazas de comunidades de vecinos
Cuando la terraza forma parte de una cubierta comunitaria, la impermeabilización suele combinarse con una capa de aislamiento térmico bajo la protección final, mejorando el confort de la vivienda inferior y evitando condensaciones bajo la cubierta.
En comunidades de propietarios, si la terraza da servicio a varias viviendas o forma parte de elementos comunes del edificio, la intervención requiere aprobación en junta de propietarios antes de ejecutarse, al tratarse de una actuación sobre un elemento común y no privativo.
Tras la instalación, la prueba de inundación —mantener agua embalsada sobre la zona reparada durante 24 a 48 horas antes de cerrar con el pavimento final— es el control que confirma que no quedan filtraciones activas antes de dar la obra por terminada.
Filtración de terraza o humedad por capilaridad: no es lo mismo
Una mancha en el techo del piso inferior no siempre viene de la terraza de arriba. Algunas pistas para distinguirlo:
- Si la mancha aparece o crece después de lluvias intensas y coincide en planta con la terraza superior, es probable que sea filtración desde la cubierta.
- Si la humedad aparece en la parte baja de los paramentos, sin relación con la lluvia, y se mantiene constante, es más probable que sea humedad por capilaridad ascendente desde el terreno o la cimentación, un problema distinto que no se resuelve impermeabilizando la terraza.
Cuando hay dudas sobre el origen, conviene hacer primero un diagnóstico de humedad antes de intervenir en la terraza, para no reparar una superficie que no es la causa real del problema.
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Fuentes consultadas
- Documento Básico HS 1 - Protección frente a la humedad — Código Técnico de la Edificación (2026-09-09)
- Documento Básico HE - Ahorro de energía — Código Técnico de la Edificación (2026-09-09)



