Sabadell aprobó en diciembre de 2022 la renovación de su Pla especial de protecció del patrimoni, que incrementa el catálogo de elementos protegidos a más de 800, frente a los aproximadamente 350 de la versión de 2011. Antes de reformar una vivienda o un local en la ciudad, sobre todo si ocupa un antiguo edificio industrial, conviene comprobar si el inmueble figura en ese catálogo y qué elementos concretos protege.
Un catálogo que más que duplica al anterior
El Ple Municipal de Sabadell aprobó de forma definitiva, en diciembre de 2022, el nuevo Pla especial urbanístic de protecció del patrimoni i catàleg de béns arquitectònics, arqueològics i ambientals (PEPS), a la espera del visto bueno de la Comissió d'Urbanisme de Barcelona. El documento incrementa notablemente el número de elementos protegidos respecto a las versiones anteriores: el primer catálogo, el PEPPAS de 1989, protegía 161 elementos; el PEPPS de 2011 amplió la cifra a más de 350; la revisión de 2022 la duplica, superando los 800 elementos protegidos.
Para quien plantea una reforma en la ciudad, este incremento tiene una consecuencia directa: bastantes más edificios de los que estaban protegidos hace una década ahora tienen ficha propia en el catálogo, incluidos inmuebles que a simple vista no parecen singulares. Antes de definir el alcance de una reforma de fachada, cubierta o elementos interiores, conviene comprobar si el edificio figura en el nuevo catálogo.
El patrimonio industrial textil, protagonista de la revisión
La revisión del plan no se limita a edificios residenciales o de valor arquitectónico clásico: incorpora de forma destacada el patrimonio industrial textil que caracteriza a la ciudad, con casos como la nau Artextil o el conjunto de la Sallarès Deu, que el propio Ayuntamiento adquirió en 2018 y para los que se plantea encontrar un nuevo uso. La lógica del plan es dar visibilidad al patrimonio desde un punto de vista global —arquitectónico, arqueológico, ambiental y sociocultural— y no solo a elementos aislados, sino también a conjuntos y zonas.
En una reforma que afecte a un antiguo vapor o nave textil reconvertida a vivienda, oficina o local, esto significa que la intervención puede estar condicionada no solo por la fachada, sino por elementos estructurales o industriales concretos —como una chimenea, una nave con cubierta a dos aguas o maquinaria remanente— que el catálogo puede proteger de forma específica.
Compatibilizar el uso con la protección: el reto que reconoce el propio plan
En el debate de aprobación del plan, los propios responsables municipales reconocieron que adecuar el patrimonio protegido a un uso viable no es sencillo: elementos con protección total, como la masia de Ca n'Oriac o el molí Mornau, llevan años en mal estado, y el Teatre del Sol ha tenido que cerrar por su deterioro. El objetivo declarado de la revisión de 2022 es precisamente hacer compatible la protección de los elementos catalogados con la capacidad de darles un uso real, en lugar de dejarlos degradarse hasta la ruina.
Para una reforma concreta, esto se traduce en que el nivel de protección de la ficha no siempre significa congelar el edificio: puede admitir una reconversión de uso, pero condicionada a mantener los elementos que el catálogo identifica como valiosos, y conviene aclarar ese margen con los servicios técnicos municipales antes de proyectar la intervención.
Runa e instalaciones comunes, al margen del catálogo
Al margen de si el edificio está catalogado, buena parte del parque residencial de Sabadell corresponde a bloques construidos entre 1950 y 1980, con instalaciones comunitarias de fontanería y electricidad que en muchos casos conservan tramos originales. En una reforma de baño o cocina en uno de estos bloques conviene comprobar el estado de las bajantes y del cuadro general antes de dar por buena la instalación existente, y gestionar la runa generada conforme a la normativa de residuos de construcción vigente, con destino a gestor autorizado y no al contenedor de calle sin más.
Antes de proyectar una reforma en Sabadell
El orden razonable es: comprobar primero si el inmueble figura en el nuevo catálogo del Pla especial de protecció del patrimoni y qué elementos concretos protege su ficha; valorar después, si es un antiguo edificio industrial, qué margen de reconversión de uso admite esa protección; y revisar, por último, el estado de las instalaciones comunitarias si se trata de un bloque de posguerra sin protección patrimonial. Solo con esos tres puntos resueltos tiene sentido pedir presupuesto a un profesional para acometer la obra.
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Fuentes consultadas
- Llum verda al nou Pla de Protecció de Patrimoni — iSabadell.cat (2026-09-06)
- Pla especial urbanístic de protecció del patrimoni i catàleg de béns arquitectònics, arqueològics i ambientals de Sabadell (PEPS) — Ajuntament de Sabadell (2026-09-06)
