Sustituir el fuego de gas o una vitrocerámica antigua por una placa de inducción cambia la exigencia eléctrica de la cocina de forma notable. Antes de pensar en el hueco de la encimera conviene resolver si el circuito y la potencia contratada del piso admiten el nuevo aparato.
La pregunta eléctrica va primero
Una placa de inducción consume bastante más que una vitrocerámica de resistencias y mucho más que un simple punto para un microondas. El Reglamento electrotécnico para baja tensión (REBT) exige que cada circuito tenga una sección de cable y una protección dimensionadas a la carga que va a soportar; un circuito antiguo pensado para una cocina de gas con un solo horno eléctrico puede no estar preparado para una placa de inducción de varias zonas.
Además de la instalación interior, hay que mirar la potencia contratada con la comercializadora: si la suma de lo que puede llegar a consumir la vivienda a la vez supera lo contratado, el diferencial general saltará con la placa a pleno rendimiento aunque el cableado interno esté en buen estado. Subir la potencia contratada es un trámite aparte, previo a decidir la placa.
El puente en el bornero: monofásico o trifásico
Las placas de inducción suelen venderse preparadas para conectarse tanto a una instalación monofásica como, en algunos edificios, a una trifásica, mediante un puente de conexión en el bornero de la propia placa. La posición de ese puente cambia según cuántas fases lleguen realmente a la vivienda, y un puenteado incorrecto no es un matiz estético: puede dejar zonas de la placa sin funcionar o forzar el cableado.
Es importante distinguir esto de un simple enchufe: una placa de inducción de cierta potencia no se conecta con una clavija de toma de corriente doméstica normal, sino con conexión fija al circuito, con su propia protección en el cuadro.
El hueco en la encimera y el material del tablero
Una vez resuelta la parte eléctrica, la instalación física exige un corte preciso en la encimera con las medidas exactas que indica el fabricante, dejando el margen necesario para la ventilación del aparato por debajo.
El material de la encimera condiciona la herramienta y el acabado del corte: un laminado se mecaniza con facilidad, un compacto de resina o un granito natural requieren discos y precauciones distintas para no astillar el borde. El sellado perimetral entre el marco de la placa y la encimera debe quedar estanco, para que no se cuelen líquidos hacia el mueble inferior donde suele ir el horno o el cableado.
También hay que respetar la distancia mínima a paredes laterales y al horno empotrado debajo, que el fabricante especifica para evitar sobrecalentamientos y para poder abrir la puerta del horno sin interferir con la placa.
Sustituir una placa de gas por una eléctrica
Cuando el cambio es de gas a inducción o vitrocerámica, el punto de gas de la cocina tiene que quedar anulado de forma segura, y esa parte corresponde siempre a un instalador de gas autorizado: cortar o taponar un punto de gas no es un trabajo eléctrico ni de encimera, y hacerlo sin la habilitación correspondiente compromete la seguridad de toda la vivienda. La instalación eléctrica de la nueva placa y el cierre del punto de gas son dos intervenciones distintas que conviene coordinar pero que no ejecuta el mismo perfil de profesional.
Inducción frente a vitrocerámica en el uso diario
La vitrocerámica calienta la superficie de cristal por resistencia y transmite ese calor al recipiente; tarda algo más en responder a los cambios de potencia y sigue caliente un rato después de apagarla. La inducción genera el calor directamente en la base del recipiente mediante un campo magnético, por lo que responde casi al instante y la superficie de cristal se calienta mucho menos por contacto indirecto.
La inducción exige recipientes con base ferromagnética (aptos para inducción); una batería de cocina antigua de aluminio o cobre sin base compatible puede no funcionar con la nueva placa, algo que conviene comprobar antes del cambio para no llevarse la sorpresa después de la instalación.
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Fuentes consultadas
- Reglamento electrotécnico para baja tensión (REBT) — BOE (Real Decreto 842/2002) (2026-09-09)



