La impermeabilización de un tejado es el sistema que garantiza que ninguna gota de agua atraviese la estructura del edificio. No se trata solo de aplicar un producto, sino de diseñar un sistema multicapa que soporte los rayos UV, los cambios de temperatura y el movimiento estructural sin fisurarse ni perder adherencia.
Sistemas de impermeabilización según su naturaleza
Existen diversas tecnologías para lograr la estanqueidad, cada una con sus ventajas y limitaciones técnicas:
- Láminas bituminosas (Telas asfálticas): El estándar más utilizado. Son láminas de betún modificado (elastómeros SBS o plastómeros APP) reforzadas con fibra de vidrio o poliéster. Se instalan mediante calor (soplete) y suelen aplicarse en doble capa cruzada para máxima seguridad.
- Membranas líquidas (Poliuretano o Acrílicos): Se aplican en frío como una pintura que al secar crea una membrana continua sin juntas. Son ideales para cubiertas con muchas formas geométricas o maquinaria instalada.
- Láminas sintéticas (EPDM y PVC): El EPDM es un caucho sintético de alta durabilidad (hasta 50 años) que se instala en grandes paños sin apenas juntas. El PVC es muy resistente mecánicamente pero requiere soldadura por aire caliente.
- Morteros impermeables: Utilizados principalmente en zonas de escasa pendiente o bajo baldosa, combinan flexibilidad y resistencia a la presión hidrostática.
Normativa CTE DB-HS 1 y grados de impermeabilidad
El Código Técnico de la Edificación establece que toda cubierta debe ser estanca. Para ello, define requisitos específicos en función de:
- El tipo de cubierta: Si es plana (pendiente < 5%) o inclinada (pendiente > 5%).
- La protección superior: Cubiertas transitables (para personas o vehículos), no transitables (grava, autoprotegidas con lámina de pizarra) o ajardinadas.
La normativa exige que el sistema de impermeabilización suba por los paramentos verticales al menos 20 cm por encima del nivel de acabado de la cubierta para evitar filtraciones por salpicaduras o acumulación de nieve. Asimismo, los sumideros y desagües deben ser el punto más bajo y contar con refuerzos perimetrales del material impermeabilizante.
La importancia de la compatibilidad química
Un fallo técnico recurrente es la degradación de materiales por incompatibilidad química. Por ejemplo, las láminas de PVC no pueden estar en contacto directo con aislamientos de poliestireno expandido (EPS) o extruido (XPS), ya que los plastificantes del PVC migran al aislamiento, volviendo la lámina quebradiza.
En estos casos, es obligatorio instalar una capa separadora (normalmente un geotextil de poliéster) que actúe como barrera física. La elección del geotextil también es clave: debe tener el gramaje adecuado para proteger la lámina de posibles punzonamientos mecánicos causados por las irregularidades del soporte o las cargas de uso.
Prueba de estanqueidad: La verificación final
Ninguna impermeabilización debe darse por terminada sin una prueba de servicio.
- Inundación: Se sellan los sumideros y se llena la cubierta con una lámina de agua de unos 5 cm durante un periodo de 24 a 48 horas. Se monitoriza si hay bajadas de nivel o humedades visibles en la planta inferior.
- Prueba de estanqueidad con humo o gas: Utilizada cuando la inundación no es posible o para localizar fugas milimétricas. Se introduce aire a presión con humo bajo la lámina; allí donde sale el humo, hay un fallo de soldadura.
- Termografía infrarroja: Permite detectar acumulaciones de agua bajo la membrana que aún no han calado, identificando zonas donde el aislamiento ya está saturado.
Preguntas frecuentes
Servicios relacionados
Cuéntanos qué necesitas y te preparamos un presupuesto sin compromiso.
Fuentes consultadas
- DB HS 1: Protección frente a la humedad — Código Técnico de la Edificación (CTE) (2025-05-15)
- UNE 104401: Sistemas de impermeabilización de cubiertas realizados con láminas bituminosas modificadas — AENOR (2025-05-15)



