Cambiar las tejas no es solo una cuestión estética; es asegurar la primera línea de defensa de un edificio frente a la meteorología. Este trabajo técnico implica la retirada controlada de piezas dañadas, la revisión de los rastreles y la instalación de nuevas piezas cumpliendo estrictos criterios de solape y fijación mecánica para resistir la acción del viento.
Tipologías de tejas y selección técnica
La elección del material no depende solo del entorno visual, sino de la capacidad de carga de la estructura y la pendiente del faldón. En el mercado español predominan tres tipos:
- Teja cerámica (curva o mixta): Fabricada con arcillas cocidas, destaca por su durabilidad y porosidad controlada. La teja curva (árabe) es ideal para rehabilitaciones, mientras que la mixta facilita el encaje y reduce el tiempo de ejecución.
- Teja de hormigón: Más pesada y resistente a las heladas, muy común en zonas de montaña. Su geometría es muy precisa, lo que asegura un encaje hermético.
- Teja plana o marsellesa: Recomendada para pendientes elevadas, ya que su diseño permite un drenaje rápido y una fijación muy estable.
Cada pieza debe cumplir con la marca CE y las especificaciones de la norma UNE-EN 1304, garantizando que soportará los ciclos de hielo-deshielo y la impermeabilidad al agua.
Pendientes, solapes y fijación mecánica
El Código Técnico de la Edificación (CTE) en su documento DB-HS 1 establece que la impermeabilidad de un tejado de tejas depende directamente de su inclinación.
- Pendientes mínimas: Para tejas curvas, la pendiente mínima suele situarse en el 25%. Si la pendiente es menor, es obligatorio instalar una lámina impermeabilizante auxiliar bajo la teja.
- Solapes: El solape entre piezas (lo que una teja monta sobre la siguiente) se calcula en función de la inclinación del tejado. A menor pendiente, mayor debe ser el solape para evitar que el agua retroceda por capilaridad o empuje del viento.
- Fijación: Antiguamente las tejas se recibían con mortero de cemento, pero hoy la normativa técnica recomienda la 'colocación en seco' mediante tornillería, ganchos o clips sobre rastreles. Esto permite que el tejado 'respire' y absorba las dilataciones térmicas sin fisurarse.
El papel de los rastreles y la microventilación
Un error común es instalar las tejas directamente sobre el soporte sin dejar cámara de aire. La instalación moderna utiliza un sistema de doble rastrel:
- Rastrel vertical: Crea un canal de drenaje para posibles filtraciones.
- Rastrel horizontal: Es el que soporta mecánicamente las tejas.
Esta configuración permite la microventilación bajo teja. El aire entra por el alero y sale por la cumbrera, arrastrando la humedad que se condensa bajo las piezas. Sin esta ventilación, la estructura de madera o el propio forjado terminan pudriéndose o sufriendo eflorescencias por humedad retenida. El uso de peines de alero evita, además, la entrada de aves o roedores en esta cámara técnica.
Puntos críticos: cumbreras, limatesas y canales
La mayoría de las goteras no ocurren en el centro del faldón, sino en los encuentros.
- Cumbreras y limatesas: Deben instalarse con bandas impermeables autoadhesivas de alta resistencia a los rayos UV, rematadas con las piezas cerámicas fijadas mecánicamente. El uso exclusivo de mortero en estas zonas es propenso a grietas por los movimientos del edificio.
- Limahoyas: Son los canales donde se encuentran dos faldones y recogen gran caudal de agua. Deben ser de chapa galvanizada, zinc o plomo, con un desarrollo suficiente para que el agua no desborde bajo las tejas laterales.
- Chimeneas y ventanas de tejado: El encuentro entre la teja y el paramento vertical requiere un 'babero' metálico solapado correctamente para que el agua siempre fluya por encima del material impermeable.
Preguntas frecuentes
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Fuentes consultadas
- DB HS 1: Protección frente a la humedad — Código Técnico de la Edificación (CTE) (2025-05-15)
- UNE 136020: Código de buena práctica en el diseño y montaje de cubiertas con tejas cerámicas — AENOR (2025-05-15)



