Nuestro proceso de pintura exterior paso a paso
Nuestro servicio de pintura exterior se articula en cuatro fases bien definidas para asegurar un resultado óptimo y duradero. Primero, realizamos una inspección detallada de la fachada para identificar cualquier desperfecto, como grietas o humedades, y preparamos la superficie. Este paso incluye limpieza a fondo y reparaciones necesarias, lo que suele llevar entre 1 y 2 días, dependiendo del estado. La segunda fase consiste en la protección de todas las zonas que no serán pintadas, como ventanas, puertas y elementos decorativos, un proceso que habitualmente completamos en medio día. A continuación, aplicamos una imprimación de calidad para asegurar la adherencia y uniformidad del color, lo que requiere unas 4-8 horas de secado. Finalmente, aplicamos dos o más capas de pintura exterior de alta resistencia, dejando el tiempo de secado adecuado entre cada una, lo que puede extenderse de 2 a 3 días. El tiempo total estimado para un proyecto estándar oscila entre 4 y 7 días laborales.
