Cómo trabajamos
Otro patrón frecuente: las fugas que aparecen el primer mes después de regresar a la vivienda tras la temporada baja. Las tuberías inactivas durante meses sufren cambios térmicos y la presión al volver a abrir las llaves de paso revela las debilidades acumuladas. Si has dejado la casa cerrada cuatro o cinco meses, la primera apertura debe hacerse despacio y monitoreando el contador. Antes de abrir nada, el fontanero hace un diagnóstico en tres fases. Primero, prueba de presión: se cierran todos los puntos de consumo y se verifica si el contador sigue girando. Si gira con todos cerrados, hay fuga en la instalación. Segundo, inspección visual y termográfica con cámara infrarroja, que detecta zonas frías o calientes anómalas en paredes y suelos. Tercero, sonda acústica para localizar el punto exacto. Todo el proceso de localización dura entre 30 y 90 minutos según la complejidad de la instalación. La reparación posterior depende del tipo de tubería: cobre con soldadura, multicapa con prensa, PER con accesorios mecánicos. En el 80% de los casos toda la intervención (localización + reparación + prueba final) se completa en una visita de 2-3 horas.
