En La Garriga conviven dos realidades que no se dan juntas en casi ningún otro municipio del área metropolitana: un subsuelo con agua reconocida oficialmente como termal y mineromedicinal, y un buen número de torretes de principios del siglo XX con instalaciones interiores muy antiguas. Ninguna de las dos cosas se resuelve igual que en un piso de ensanche urbano.
El agua termal del subsuelo no es el agua de la vivienda
La Garriga tiene varias captaciones —identificadas oficialmente como pou 4, pou 5 y pou 6, entre otras— cuya agua está reconocida como mineromedicinal y termal por la Generalitat de Catalunya, dentro de un perímetro de protección autorizado que se ha ido ampliando en los últimos años [1](https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-B-2021-19296). Esa agua abastece instalaciones balnearias y termales del municipio, no la red de suministro doméstico de una vivienda particular, y su explotación está sometida a un régimen administrativo propio, distinto del de cualquier grifo de una casa de la ciudad.
Para un propietario esto tiene una consecuencia práctica sencilla: un problema de presión, de cal o de temperatura en el agua de una vivienda de La Garriga no tiene relación con el perímetro termal del subsuelo, y conviene no confundir ambas cosas al describir una avería a quien la va a revisar. El origen de cualquier incidencia doméstica está en la instalación interior de la vivienda o en la red municipal de abastecimiento, no en las captaciones termales.
Torretes de principios del siglo XX: instalación interior original bajo revestimientos protegidos
Buena parte del atractivo urbanístico de La Garriga procede de las llamadas torretes, casas de veraneo unifamiliares aisladas construidas sobre todo entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, cuando la burguesía barcelonesa eligió el municipio por sus aguas y su clima. El conjunto más señalado, la Illa Raspall, obra del arquitecto Manuel J. Raspall entre 1906 y 1914, está declarado Bien Cultural de Interés Nacional con un entorno de protección delimitado por acuerdo del Gobierno de la Generalitat [2](https://boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1998-1930).
En una vivienda de este tipo, o en cualquier torreta con fachada o elementos catalogados, la instalación de fontanería interior puede conservar tramos de tubería de plomo o de hierro galvanizado muy anteriores a cualquier normativa actual, con presión y comportamiento distintos de una instalación de cobre o de plástico moderna. Antes de intervenir sobre una fachada, un bajante visto o cualquier elemento exterior de una torreta protegida conviene comprobar si el edificio o su entorno están afectados por la declaración de bien cultural, porque eso condiciona qué se puede modificar sin más trámite y qué requiere autorización previa.
Clima de interior: heladas que no tiene la costa
El Vallès Oriental, y en particular su tramo interior donde se sitúa La Garriga junto al río Congost, registra heladas invernales con más frecuencia que la franja litoral, según los datos climatológicos del Servei Meteorològic de Catalunya [3](https://www.meteo.cat/). Esto afecta directamente a las tuberías vistas en el exterior de una vivienda: bajantes de fachada, tramos de riego o instalaciones en garaje sin calefactar de las torretes más antiguas están más expuestos a reventar por congelación que en una vivienda de la costa.
En la práctica, esto se traduce en purgar y proteger tramos exteriores expuestos antes de los meses fríos, y en revisar el aislamiento de tuberías vistas en construcciones antiguas que no se diseñaron pensando en las mínimas del interior del Vallès. Un reventón de tubería congelada suele descubrirse en primavera, cuando ya ha causado una humedad o una fuga difícil de localizar.
Qué exige la normativa sobre suministro y evacuación de agua en una vivienda
Con independencia de la antigüedad del edificio, cualquier instalación de fontanería nueva o reformada en una vivienda debe cumplir las exigencias del Documento Básico DB-HS del Código Técnico de la Edificación, que regula tanto el suministro de agua (HS 4) como su evacuación (HS 5), incluidos los caudales mínimos, la protección frente a retornos y el dimensionado de las redes [4](https://www.codigotecnico.org/pdf/Documentos/HS/DBHS.pdf). En una torreta con instalación original, sustituir un tramo de tubería antigua por uno nuevo obliga a ajustar ese tramo a estas exigencias, aunque el resto de la instalación conserve materiales antiguos, algo habitual en reformas parciales de vivienda unifamiliar.
Antes de llamar a un fontanero en La Garriga
- No relacionar una avería de agua doméstica con el perímetro de protección de las captaciones termales del municipio: son circuitos administrativos y físicos distintos.
- En una torreta o vivienda de principios del siglo XX, dar por hecho que puede haber tramos de plomo o galvanizado en la instalación interior original y comprobarlo antes de una reforma.
- Si la vivienda está en la Illa Raspall o en un entorno con protección patrimonial, verificar la afectación antes de intervenir en fachada o en elementos exteriores.
- Antes del invierno, revisar y proteger tuberías vistas en exterior, garaje sin calefactar o riego, dado el mayor riesgo de helada del Vallès interior frente a la costa.
Preguntas frecuentes
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Fuentes consultadas
- BOE-B-2021-19296 — Ampliación del reconocimiento como agua minero-medicinal y termal en La Garriga — Boletín Oficial del Estado (2026-09-08)
- BOE-A-1998-1930 — Declaración de bien cultural de interés nacional de las Cases Raspall, de La Garriga — Boletín Oficial del Estado (2026-09-08)
- Servei Meteorològic de Catalunya — climatologia i dades — Generalitat de Catalunya — Meteocat (2026-09-08)
- Documento Básico DB-HS Salubridad — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (2026-09-08)
