Cómo trabajamos
Cinco décadas después, el barrio todavía arrastra deficiencias y carencias y una etiqueta de periférico y vulnerable de la que reniega el regidor de Nou Barris, el distrito al que pertenece Ciutat Meridiana. "Es un barrio castigado pero orgulloso", subraya Marcé, que rechaza también las "percepciones" de que hay conflictividad, puesto que los datos constatan que, como el conjunto de Nou Barris, está muy por debajo de los índices de delincuencia que la media de la ciudad. Vanessa Valdés tiene 37 años y un hijo de 17 a su cargo. Explica que llegó a Ciutat Meridiana en 2010 y que, ante la negativa de la antigua Caixa Catalunya a ofrecerle un alquiler social, acabó ocupando el pequeño piso “por necesidad”, defiende. Ha tenido épocas sin trabajo o muy precarias. Ahora está contenta porque trabaja en la limpieza y confía que se retrasará el alquiler social que le han concedido, después de varios intentos de desalojos y un juicio. “Suerte del AVV, que me apoyó”, afirma. Valora que los asociados sean como una “gran familia” que se apoyan y crean una red. No hay alternativa para familias vulnerables como la suya, señala. Recibe la comprensión de Marta Gramunt Ávila, con dos hijos pequeños y cuatro intentos de desalojo encima. Es la secretaria de la entidad y ocupa un piso propiedad de Sareb –el _banco malo_–. Ella también espera que le den un piso social, si puede ser, en el barrio. Ana Natalia te atenderá de la mejor manera. Sus conocimientos, habilidades y sobresaliente atención, harán que disfrutes de tu paso visita al máximo.
