Cómo trabajamos
Durante los últimos años han aparecido una infinidad de nuevos materiales para encimeras de cocinas. Entre ellos, los materiales porcelánicos. Los hay de dos tipos: laminados, y los todo masa. La diferencia más destacable es que los “laminados” se componen de una base y una capa impresa en la superficie vista, que después puede ir recubierta de una capa transparente para darle el acabado brillante, o sin capa transparente para el acabado mate. Y después están los porcelánicos de tipo “todo masa” que se caracterizan porque toda su estructura está compuesta por el mismo material, es decir que el acabado de la superficie no es impreso. Si no que todo el grueso de la masa tiene el mismo color. Algunas marcas lo pulen de forma mecánica para conseguir el acabado brillante. La gran diferencia entre los porcelánicos y los materiales sintéticos que han dominado el mercado hasta ahora es que resisten las altas temperaturas (de uso normal en una cocina) ya que se fabrican con cocción dotando así a estos materiales de una dureza muy útil para el uso doméstico. Son unos grandes profesionales y la atención al cliente impecable. Los recomiendo 100% Los mármoles son los menos usados aunque se han trabajado desde tiempos immemoriales. Y hay construcciones que todavía aguantan. El hecho de que sean piedras calcáreas les hace ser débiles ante los ácidos como el ácido cítrico, presente en el limón. El ácido acético presente en el vinagre común (son solo dos ejemplos comunes). Si dejáramos un goteo constante sobre un mármol, podríamos apreciar un hueco en la superficie en poco tiempo. Los desaconsejamos para encimeras de cocina pero se pueden usar en pavimentos, aplacados murales y encimeras de baño y otras superficies con menos riesgos a ser quemadas o manchadas por ácidos. Con un mínimo de cuidados, nos pueden durar décadas.
