Manitas General\\ \\ Pequeñas reparaciones, montaje, mantenimiento general. Fontanería\\ \\ Fugas, desatascos, calentadores y sanitarios. Electricidad\\ \\ Cuadros, enchufes, iluminación y urgencias. Climatización\\ \\ Splits, multi-splits e instalación con F-Gas. Calefacción\\ \\ Calderas, radiadores, suelo radiante, termostatos. Carpintería\\ \\ Persianas, mosquiteras, puertas, armarios. Pintura\\ \\ Pintura interior y exterior, alicatado, humedades. Cerrajería\\ \\ Cerraduras, bombines, cristales y mamparas. Piscinas\\ \\ Mantenimiento, limpieza, filtros y tratamiento de agua. Electrodomésticos\\ \\ Lavadoras, frigoríficos, hornos, vitrocerámicas. Limpieza\\ \\ Limpieza regular, fin de obra, cristales y fin de alquiler. Jardinería\\ \\ Jardinería, mantenimiento exterior, terrazas, riego y setos. Para un técnico de servicios del hogar trabajar en La Marina significa entender dos particularidades muy concretas. La primera es la pinada, los pinos plantados sistemáticamente en cada parcela tienen raíces que llevan treinta años buscando agua. Donde encuentran tubería de jardín o fugas pequeñas la convierten en problema serio. Hemos visto raíces que han atravesado paredes de fosas sépticas y bombeos enteros que dejan de funcionar por raíces enrolladas en la bomba. La segunda es la edad de las instalaciones, la mayoría de viviendas son de los 90. Los termos eléctricos, calderas y acumuladores originales están al final de su vida útil. La Marina es una pedanía costera de San Fulgencio. En realidad es una urbanización masiva creada de la nada a partir de los años 80 y 90, con cerca de quince mil viviendas y una identidad propia muy marcada. Mayoritariamente bungalows y chalés adosados sobre un terreno de pinada plana, vendidos en su día a propietarios europeos del norte, sobre todo británicos, holandeses y belgas. Con una densidad demográfica que en temporada alta se multiplica por cuatro o cinco respecto al invierno.