Cómo trabajamos
Durante el próximo mandato recibirá una inyección tras otra de vecinos en la medida en que finalicen las nuevas promociones. Será también una intervención única, en tanto que se está tratando de hilvanar con actividad económica, verde urbano, equipamientos y conexiones que le den un protagonismo inimaginable hace solo un par de décadas. Los vecinos de siempre, habituados al olvido, contemplan el proceso entre la ilusión y la reivindicación. "Necesitamos comercio, inversión en equipamientos urgentes", subrayan. Esta última cuota es también fundamental para que el territorio aglutine a nuevos residentes de distintos perfiles, ingresos y edades, destaca el concejal del distrito, Marc Serra, haciendo balance del esprint pospandemia y previendo que el mandato 2023-2027 será el de visualizar la gran transformación e ir "llenándolo de vida"; y el siguiente, el de consolidar el engranaje del barrio. Hace cuatro años se estimó que el proceso completo para abordar sus 75 hectáreas (como 40 manzanas del Eixample) abarcaría 16 años. El mandato municipal 2023-2027 estará protagonizado en Sants-Montjuïc por otras intervenciones estratégicas como la reforma de la estación de Sants y la reurbanización del entorno. También por nuevos avances en la transformación del ámbito de Can Batlló y por la intervención en el de Magòria, donde se invertirán 60 millones en equipamientos deportivos, dotacionales y verde (ayuntamiento), así como sanitarios (Govern). Además, se desarrollará el MPGM de la Fira 1, donde se proyectan pisos, equipamientos y nuevos espacios públicos. Y en el marco de la Zona Franca acaba de finalizar el proceso participativo sobre la reforma de su paseo central, para el que se piden más aceras y verde, un reto complejo que se debe conjugar con la movilidad que precisa tanto el acceso al vecindario como la Fira 2 y las empresas de la zona. Pero el objetivo es que "deje" de ser una autopista urbana y se humanice por fases, como sucedió con la Meridiana, apunta Serra.
