Cómo trabajamos
Le pregunto a la mujer. Se ha vuelto a meter en casa con la escoba; mientras, otra vecina se asoma desde la planta inferior. Me mira desde una puerta de entrada con una singular apertura superior, desde la que apura un cigarro, en un ritual que parece hacer a diario. Con la mirada penetrante enmarcada por el humo, la peculiar ventana y el paso del tiempo, Juana relata como, de las 22 viviendas de la colonia, solo quedan cinco con vecinos. El resto están vacías y tapiadas. Bajar en la parada de Foc ya es en sí un acto reivindicativo, por las décadas que costó llevar el metro hasta la Marina. El largo y amplio paseo de la Zona Franca se extiende en sentido mar y montaña. Algunos acróbatas madrugadores ya danzan sobre el gran skatepark que hace zigzag a pocos metros de la parada y, un poco más allá, asoma el extremo del recinto de Fira Gran Via. En la acera de enfrente se están levantando algunos de los muchos edificios que llenarán el barrio de pisos y de nuevos vecinos. “La Marina ganará 30. 000 viviendas en los próximos años”, es el ya conocido titular que mira hacia un barrio ahora de contrastes, donde conviven antiguas viviendas y recintos con modernos edificios de pisos y oficinas. Recorrerlo despierta el hambre. Dónde desayunar en La Marina? "Hace poco que vivo en el barrio, pero ahí hacen buenos _bikinis_", cuenta un vecino. Y voy a _Tu Tesoro_ mientras vecinos entran, desayunan, conversan y se van. Si hay que probar el _bikini_, se prueba. “Llevo un año viviendo aquí. No sabía que tenían comida colombiana”, comenta un vecino al propietario, que responde algo que parece habitual en un barrio bajo construcción: **“Llevamos también justo un año aquí”.
