Cómo trabajamos
El paso más crítico es la preparación del soporte. La tarima flotante exige soporte con desviación máxima de 3 mm en regla de 2 metros. Si el soporte tiene desviaciones mayores, hay que regularizar con mortero autonivelante antes de empezar. Sin esa regularización, las uniones machihembradas se separan progresivamente y aparecen huecos visibles entre tablas tras unos meses de uso. Para zonas de uso muy intensivo (entradas, recibidores, escaleras de paso continuo), recomendamos no usar tarima flotante porque su uso intensivo concentrado deteriora la capa superior antes que en zonas residenciales. Para esas zonas el gres porcelánico o la piedra natural duran mucho más. La elección entre los distintos tipos de suelo de madera o efecto madera depende de tres factores principales. Presupuesto, uso previsto y estética buscada. La tarima flotante laminada AC4, que es lo que más vendemos hoy, combina muy buena relación calidad-precio con resistencia a uso intensivo. Está formada por capa superior de melamina con efecto realista de madera (alta durabilidad al rozamiento), núcleo de tablero de fibras de alta densidad. Capa inferior de equilibrado. La capa superior tiene clasificación AC4 (apta para uso doméstico intenso o uso comercial moderado) y resiste 25. 000 ciclos abrasivos sin desgaste visible. Para uso doméstico estándar, dura 15-25 años con buen aspecto. Su pega es que aunque visualmente es muy realista, no es madera natural y no se puede pulir y barnizar de nuevo si se daña en algún punto.
