Cómo trabajamos
Llámanos, escríbenos por WhatsApp o pide tu presupuesto online — te respondemos en menos de 10 minutos en horario laboral. Empezamos por techos, lámparas, conductos de aire y partes altas de armarios, donde se acumula el polvo más fino. Seguimos por paredes, puertas, marcos, rodapiés, radiadores y guías de persiana. Después la carpintería interior y exterior, los cristales por dentro y por fuera, la grifería y los sanitarios. Terminamos por los suelos, que se hacen los últimos porque reciben todo lo que cae durante el proceso. Aspirado a fondo, fregado con producto neutro y, si hace falta, segundo fregado para retirar el último velo de obra. El paso más crítico es la preparación del soporte. La tarima flotante exige soporte con desviación máxima de 3 mm en regla de 2 metros. Si el soporte tiene desviaciones mayores, hay que regularizar con mortero autonivelante antes de empezar. Sin esa regularización, las uniones machihembradas se separan progresivamente y aparecen huecos visibles entre tablas tras unos meses de uso.
