Cómo trabajamos
Para zonas de uso muy intensivo (entradas, recibidores, escaleras de paso continuo), recomendamos no usar tarima flotante porque su uso intensivo concentrado deteriora la capa superior antes que en zonas residenciales. Para esas zonas el gres porcelánico o la piedra natural duran mucho más. El parquet macizo es la opción tradicional. Cada tabla es 100 por ciento madera natural maciza, típicamente roble, fresno o nogal. Mucho más caro de comprar e instalar, pero da carácter único a la habitación porque cada tabla tiene veta natural distinta. Su gran ventaja es la durabilidad indefinida. Si se desgasta o daña, se puede pulir y barnizar de nuevo varias veces a lo largo de su vida. Es lo que se ponía en pisos de alto standing antiguos y lo que recomendamos para reformas de viviendas premium donde el presupuesto lo permite. El paso más crítico es la preparación del soporte. La tarima flotante exige soporte con desviación máxima de 3 mm en regla de 2 metros. Si el soporte tiene desviaciones mayores, hay que regularizar con mortero autonivelante antes de empezar. Sin esa regularización, las uniones machihembradas se separan progresivamente y aparecen huecos visibles entre tablas tras unos meses de uso.
