Cómo trabajamos
Una de las llamadas más frecuentes que recibimos en otoño-invierno son propietarios que llevan ocho o diez años sin pintar la casa donde viven. Se han dado cuenta de que las paredes ya no son blancas, son de un gris-amarillento difícil de definir. La luz mediterránea es muy implacable con las paredes. Los blancos económicos amarillean por oxidación lenta, especialmente en habitaciones con sol directo o cerca de la cocina donde llega vapor y aceite en suspensión. Las marcas de los muebles, las salpicaduras del paso del tiempo y los pequeños golpes en las esquinas son acumulativos. La pintura plástica mate es la opción estándar para techos y paredes de habitaciones, salones y dormitorios. Acabado uniforme sin reflejos, esconde imperfecciones del soporte, fácil de aplicar. Para zonas de paso intensivo (pasillos, escaleras, vestíbulo) y para habitaciones de niños donde se ensucian más las paredes, recomendamos plástica satinada lavable, que tiene un brillo muy ligero pero permite limpiar manchas con paño húmedo sin estropear la pintura. El proceso es laborioso. Aplicamos masilla niveladora gruesa sobre el gotelé y la dejamos secar parcialmente. Pulimos con lijadora orbital hasta dejar la superficie completamente lisa. Aplicamos imprimación selladora y dos manos de pintura plástica. El polvo generado durante el lijado es considerable. Cubrimos toda la habitación con plásticos antes de empezar y aspiramos cuidadosamente al terminar. Una habitación estándar de 15 m² alisada y pintada lleva 2-3 días de trabajo.
