Cómo trabajamos
El cálculo profesional considera todos estos factores y dimensiona el equipo correctamente. La diferencia de presupuesto entre un equipo bien dimensionado y uno mal dimensionado puede parecer significativa al principio. El coste real lo termina pagando el cliente final que viene a la tienda o restaurante. Un local mal climatizado pierde clientes en verano cuando el calor se hace insoportable. Para hostelería, donde el confort del cliente determina directamente la facturación, el equipo correcto es inversión, no gasto. El primer paso es siempre la visita previa. Medimos la distancia exacta del cobre entre la unidad interior y la exterior y comprobamos el espacio disponible para la unidad exterior y su orientación. También evaluamos si el cuadro eléctrico tiene capacidad para el consumo del nuevo equipo o si hay que ampliar potencia contratada, y verificamos las normas de la comunidad sobre instalación en fachada. Después de conectar las tuberías de cobre entre las unidades interior y exterior, hay que hacer un vacío profundo en el circuito frigorífico para eliminar el aire y la humedad antes de cargar el gas. Sin vacío, el aire residual mezclado con el gas refrigerante reduce la eficiencia del equipo en un 20-30 por ciento, calienta el compresor y acorta su vida útil drásticamente. El vacío correcto se hace con bomba específica que baja la presión a -700 milibares y se mantiene 30 minutos para verificar estanqueidad.
