Nuestro proceso de alisado de paredes: de la textura al lienzo liso
Nuestro enfoque metódico garantiza un alisado de paredes eficiente y con resultados duraderos. El proceso se divide en cuatro fases clave, cada una ejecutada con la máxima atención al detalle.
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Preparación y protección (1-2 horas por habitación)
Antes de iniciar cualquier trabajo, protegemos meticulosamente el mobiliario, suelos y zócalos con plásticos y cintas de carrocero. Se ventila el espacio y se asegura la iluminación adecuada. Posteriormente, se realiza una inspección detallada de la superficie para identificar grietas, agujeros o zonas de humedad que requieran tratamiento previo.
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Eliminación y saneamiento (2-4 horas por habitación)
Dependiendo del tipo de revestimiento existente (gotelé al temple, picado, etc.), se procede a su eliminación mecánica o química. En el caso del gotelé al temple, se humedece la superficie y se raspa cuidadosamente. Para gotelé plástico, se aplica una capa de "pasta cubre-gotelé" o se lija. Se reparan grietas y agujeros con masilla específica, saneando la base.
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Aplicación de masilla y lijado (4-8 horas por habitación, incluyendo secado)
Se aplican una o varias capas de masilla de alisado, utilizando llanas y espátulas de diferentes tamaños para asegurar una cobertura uniforme y un espesor adecuado. Cada capa requiere un tiempo de secado (generalmente 4-6 horas) antes de proceder al lijado. El lijado se realiza con lijadoras orbitales y manuales, empleando grano fino para obtener una superficie perfectamente lisa y sin marcas. Se aspira el polvo generado.
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Imprimación y revisión final (1-2 horas por habitación)
Una vez la superficie está completamente lisa y limpia de polvo, se aplica una capa de imprimación selladora. Esta imprimación uniformiza la absorción de la pared y mejora la adherencia de la pintura final. Finalmente, se realiza una inspección rigurosa bajo luz rasante para detectar cualquier mínima imperfección y se retiran todas las protecciones, dejando el espacio listo para pintar.
